Cuando lo que te apasiona te hace perderte

Llevo mucho tiempo sin escribir, y no ha sido por falta de ganas. Lo cierto es que desde que se publicó mi primer libro, Aporta o Aparta, no he parado. Primero fueron las presentaciones en diferentes ciudades de España, como Valencia, Barcelona, Vigo, Inca (Mallorca) o Bornos (Cádiz). Y posteriormente fue un aumento considerable de pacientes en las consultas que tengo en Barcelona, Valencia, Mallorca y vía Skype.

Me gusta mi trabajo y trato de dar lo mejor de mí en cada cosa que hago, ya sea escribir, dar clases, pasar consulta o enseñar a estudiantes de psicología la profesión. Si bien en muchos lugares se fomenta e incluso apoya un modo de trabajar a la ligera, sin implicaciones y sin dar lo mejor de uno mismo, yo no sé hacerlo. Ni quiero hacerlo, por supuesto. Si me comprometo a hacer algo, lo hago con coherencia, con todos mis sentidos, mi pensamiento y mi alma. No entiendo otro modo de trabajar, pues de este modo se disfruta trabajando.

Sin embargo, y como me ha pasado a mí en este tiempo, no me he dado cuenta de que daba más de mí de lo que podía. No concibo techos laborales ni personales; siempre podemos hacer más, aprender más, hacerlo mejor, hacer más… Sí, cierto. Podemos hacer eso, mientras que tomemos conciencia de lo que nos pide nuestro cuerpo y sepamos parar a tiempo. Y dado que me fascina mi trabajo y me apunto muy fácilmente a bombardeos, como os decía antes, no me he dado cuenta de que estaba dando más de mí de lo que podía. Mi cuerpo ha somatizado y me ha asustado para que me pare, me sienta y baje el ritmo hasta un punto adecuado, donde mi actividad profesional se vea satisfecha y mi cuerpo y mente no sufran colapsos.

Creo que he aprendido la lección, o al menos estoy en el camino de hacerlo. Cuento con gente a mi lado que me ayuda a frenar, a recordarme que aunque pueda llegar lejos, si luego no podré disfrutarlo, ¿para qué hacerlo? Así que, aunque suene contradictorio, retomar mis reflexiones será un buen modo de pararme y sentirme; y por supuesto de compartir con vosotros lo que pasa en consulta y fuera de ella que me hace reflexionar y mejorar, y buscar la felicidad y el sentido de la vida. ¡Gracias por leerme de nuevo!

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