Cuando no sucede lo esperado

El otro día hablando con una paciente médico me comentaba lo frustrante que resulta cuando, teniendo dos pacientes con la misma enfermedad, en el mismo proceso, se les aplica el mismo tratamiendo siguiendo un protocolo establecido, y un paciente se cura y el otro no. Los protocolos o pautas de actuación nos ayudan a tener la sensación de control y de seguridad ante circunstancias nuevas pero, ¿qué pasa cuando la realidad no se ajusta a lo esperado? ¿Cómo nos sentimos cuando algo que esperábamos que sucediera no sucede?

Conocemos a los demás por sus acciones, sabemos cómo actuarán o qué podemos esperar de ellos porque en el pasado se han dado numerosas repeticiones de cómo reaccionan a situaciones. Y ese conocimiento basado en la experiencia es lo que nos aporta la confianza en los demás. Cuando esa persona, aunque sea en una sola ocasión, en un solo momento, deja de actuar como siempre lo había hecho, nos sentimos inicialmente confundidos y a continuación frustrados, como le ocurría a mi paciente médico, pues ha sucedido algo que no estaba en el protocolo. Y como sucede en medicina, tratar de buscar porqué no ha sucedido lo esperado en esta ocasión es una pérdida de tiempo. Se trata de buscar planes alternativos y opciones que nos ayuden a estar bien, ya sea adaptándonos a ese cambio y recuperando la confianza de esa persona o alejándonos de ella porque sentimos que ya no la conocemos.

Entender y aceptar que somos seres cambiantes y que en algún momento podemos saltarnos el protocolo que los demás tienen de nosotros nos hace sentirnos más libres. Así como saber que nunca llegaremos a conocer a la persona que tenemos delante de nosotros y en cualquier momento puede sorprendernos nos hace sentirnos más humanos, menos controladores y nos ayuda a aprender a adaptarnos a los cambios.

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