Para hacernos mayores tenemos que comportarnos como niños

A medida que vamos cumpliendo años nuestros padres y la gente de nuestro alrededor nos dice que para ser mayor hay que madurar y asumir responsabilidades, como si ese fuese el secreto para ser feliz y vivir en sociedad. Pero, ¿alguien se ha parado a pensar que los niños son más felices que los adultos?

Al contrario de lo que podemos pensar, el comportamiento infantil puede ser muy brillante y puede darnos las claves de la felicidad. Pequeños trucos que a medida que vamos creciendo nos olvidamos y que son la clave de una vida plena. Veamos algunos ejemplos:

– Los niños intentan hacer muchas cosas. Cosas estúpidas como comer tierra o patinaje sobre ruedas en el hielo. Lo hacen sin miedo y sin tregua. Experimentan una y otra vez.
– Los niños no saben lo que no saben. Así que lo preguntan todo.
– Los niños se aburren fácilmente. Viven en mundos de fantasía porque la realidad actual es limitante.

Estos comportamientos tan habituales en los niños son espectacularmente buenos para conocer el mundo y el lugar que ocupamos en él. Actuar como un niño es una maravillosa manera de explorar nuestros límites y deducir nuestros puntos fuertes. Nuestra infancia se da cuando tropezamos con nuestras pasiones, desde la diversión y la curiosidad, olvidándonos de la edad cronológica que tenemos.

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