Plasticidad neuronal: alivio o desgracia

Recientemente, gracias a estudios neurológicos, hemos podido descubrir que tenemos un cerebro plástico, esto es, que tiene la capacidad de cambiar de forma, de moldearse, en función de las experiencias y aprendizajes que sufrimos a lo largo de la vida.

Este hallazgo ha resultado ser un alivio para aquellos que sentían la necesidad de cambiar de opinión, de gustos e ideas pero no se venían capaces de admitirlo o afirmarlo, por pensar que si en un momento dado habían sentido o pensado algo, ir en contra de esos pensamientos era ir en contra de sí mismos. Sin embargo, para aquellos que, ante comentarios o peticiones de cambio por parte de personas cercanas respecto a una actitud concreta, respondían con un “ yo soy así”, ha resultado un descubrimiento nefasto, puesto que se han quedado sin argumentos sólidos para corroborar tal afirmación.

Darnos cuenta que podemos ver la realidad desde varias perspectivas, y que no siempre elegimos la que nos hace más libres y felices, es un gran paso.

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