Prediquemos con el ejemplo

Cuenta Martin Seligman, padre de la psicología positiva, que cuando su hijo Darryl tenía 8 años estaba este jugando y entreteniéndose mientras que, supuestamente, ayudaba a su padre a rastrillar las hojas del jardín. Su padre le regañó diciéndole «Nunca vamos a terminar.» A lo que Darryl le contestó «Eso no es un comentario optimista». Entonces la madre intervino diciendo: «Darryl, sabes que tu padre ha escrito libros sobre el optimismo.» «Tal vez -dijo Darryl- pero no deben ser muy buenos”.

Maravilloso ejemplo sobre la falta de coherencia y congruencia de las personas. Enseñamos con el ejemplo, no con palabras y montones de libros.

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