¿Cuánto cuesta decir «lo siento»?

Llevo unos días reflexionando sobre el perdón y más concretamente sobre lo que cuesta a mucha gente pedir perdón. ¿Qué hace que una persona, sabiendo que ha errado en sus acciones, no diga dos simples palabras como son «lo siento»?

Una de las razones que he encontrado es que es un ataque a la propia autoestima. Reconocer que nos hemos equivocado es admitir que hemos hecho algo mal. En una sociedad donde la competencia y competitividad están a la orden del día, admitir los propios errores puede ser visto como una debilidad ante los demás, pero sobre todo ante uno mismo. Menuda carga la de sentir uno que tiene que ser perfecto en todo, ¿no?

Otra causa que he valorado que puede ser la que haga que la gente no pida perdón aún sabiendo que se ha equivocado es la de no querer dar poder al otro. Cuando uno gana el otro pierde; no valen empates. Y reconocer ante el otro el error puede significar la victoria para él y la derrota para uno mismo. ¿Las relaciones sociales son un juego o una batalla donde sólo se gana o se pierde? Para mí son armonía y negociación, en definitiva, el bienestar de ambas partes.

Y por último, muchas personas jamás han dicho «lo siento» públicamente. Mi duda es si de la piel hacia dentro se han perdonado a sí mismas o viven con todas las culpas y remordimientos de por vida, sin alivio alguno y sin satisfacción por pedir perdón y sentirse perdonados.

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