Dime cómo trabajas y te diré lo feliz que eres

Y tú, ¿de quién eres? ¿De los profesionales que hacen su trabajo cumpliendo unos mínimos establecidos, o más bien eres de los que valoran el trabajo bien hecho, especialmente el propio, y trabaja a máximos cada vez más elevados?

Existen dos clases, pues, de profesionales: los que simplemente hacen, y los que simplemente son. Los primeros tienen en cuenta la parte cuantitativa del trabajo, es decir, hacer, hacer y hacer. El valor numérico es lo que vale, válgase la redundancia. Los profesionales del segundo grupo valoran quiénes son, se esfuerzan cada día por hacer mejor su trabajo, sabiendo que la destreza viene de la práctica y que, sobre todo, el buen trabajo genera más trabajo. La satisfacción personal y de la otra persona (ya sean compañeros, jefes y clientes) es el feedback necesario para seguir adelante y mejorar. En este caso la calidad es el valor predominante.

El primer modelo de profesionales nos lleva a una sociedad que no lucha por mejorar y por lo tanto, infeliz, pues ser feliz requiere de un esfuerzo mucho mayor que cualquier profesión. El segundo modelo trae consigo una sociedad que evoluciona, que mejora y que evita caer en errores pasados, que es más feliz y está más satisfecha con su vida. Así pues… ¿tú de quién eres?

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