El ser creativo

Durante muchos años, las leyes de la evolución nos han dicho que quien sobrevive, quien gana y logra evolucionar es el más fuerte. La imagen del pez grande que se come al pequeño ha estado en nuestras cabezas durante siglos, y sin embargo, los tiburones no han conseguido extinguir a todas las especies más pequeñas que ellos. Entonces, quizá no es cierto eso de que siempre gana el más fuerte, ¿no?

Cierto es que la fuerza, una buena genética o unas altas capacidades cognitivas pueden ayudarnos a evolucionar, a sobrevivir e incluso a conseguir objetivos que nos propongamos. Sin embargo, con esas cualidades no es suficiente. Es necesario desarrollar una aptitud que todos los seres vivos tenemos, y sin la cual, el resto de actitudes no destacan o se invalidan: la creatividad.

La creatividad está socialmente mal entendida, pensando que es sinónimo de desarrollo artístico. Pero una persona puede ser muy creativa y no gustarle el dibujo. Así pues, la creatividad se refiere a la capacidad que tenemos de buscar alternativas, de ser ingeniosos cuando se nos presenta un problema delante, saber buscar las opciones b, c y d, hasta encontrar el camino que mejor se adapte a la situación. Podemos desarrollar nuestra creatividad en nuestro puesto de trabajo, cuando estamos cocinando o incluso cuando conducimos, buscando diverasas vías, rápidamente, para llegar a nuestro destino si encontramos el camino habitual cortado.

Darnos cuenta que somos creativos en un ámbito de nuestra vida nos indica que podemos aprender a serlo en las demás áreas. Solo cuando no tenemos miedo a probar caminos nuevos es cuando ganamos, cuando demostramos realmente que somos inteligentes y nos adaptamos a la vida. En definitiva, cuando sobrevivimos.

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