Discutamos más, ¡por favor!

Tanto en los cursos de inteligencia emocional y de resolución de conflictos como en la consulta un debate que suele darse es si discutir es bueno o malo para nuestras relaciones. Por lo general evitamos confrontarnos, discutir y tener conflictos con los demás. Pero, ¿discutir ?

Como suelo hacer en estos casos, acudo a la RAE y busco el significado de discutir: Dicho de dos o más personas : 1. Examinar atenta y particularmente una materia . 2. tr. Contender y alegar razones contra el parecer de alguien . Es decir, discutir es que dos personas traten un tema de manera minuciosa y, como segunda acepción, escuchar el punto de vista de una persona y exponer los contrarios que tengamos nosotros. Con estas dos definiciones la idea popular de que discutir es gritarse, insultarse, hacerse daño y humillarse no tiene cabida. Es más, discutir, desde su definición primaria, nos acerca a los demás, pues nos ayuda a tratar temas y confrontarlos.

La vida trae consigo la interacción, y cuando interactuamos con los demás podemos encontrar que no siempre piensan como nosotros o actúan como nos gustaría. En algún momento hemos aprendido que eso es malo, cuando es todo lo contrario. Por un lado, cuando discutimos, nos estamos comunicando con alguien, y eso de por sí es bueno, pues evitamos el aislamiento social. Por otro lado, aprender a exponer nuestros puntos de vista y escuchar los de los demás nos hace abrir miras a nuevos modos de pensar y hacer.

Entonces, puesto que discutir trae consigo solo ventajas, quizá la clave está en aprender a discutir, a exponer sin miedo nuestros pensamientos y aceptar que los demás pueden no pensar como nosotros, siendo justo eso lo que nos hace únicos e irrepetibles. Discutir es todo ventajas, ¿no creéis?

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