Vivir sin pensar

Hace unos días que vengo pensando si el plantearnos la vida y las decisiones nos hace ser más felices, o si por el contrario, quién no se plantea nada y simplemente vive, es más feliz.

Como todo, en el punto medio está la virtud. Considero que tener periodos en la vida para hacer una revisión de vida y darnos cuenta qué hemos conseguido, cómo, qué hemos aprendido y, sobre todo, hacia dónde vamos, hace que tomemos la vida con más responsabilidad.

Porque de no hacerlo, corremos el riesgo de vivir otras vidas impuestas o una que realmente no nos satisface ni hace feliz. Y, por el contrario, pensar continuamente en si las decisiones tomadas en el pasado han sido las apropiadas y replantearnos las futuras sin llegar a decidirnos por ninguna, se convierte en una acción desadaptativa y nos aleja de nuestro objetivo: VIVIR.

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